Citas de La Sombra del Viento

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No te fies del que se fia de todos

Si nadie se acuerda de ti, no existes

Hay decepciones que honran a quien las inspira

Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia

Estamos dispuestos a creer cualquier cosa menos la verdad

Si me hubiera parado a pensarlo, hubiera comprendido que mi devoción por Clara no era más que una fuente de sufrimiento. Quizás por eso la adoraba más, por esa estupidez eterna de perseguir a los que nos hacen daño..

Hay peores cárceles que las palabras

El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas

Lo difícil no es ganar dinero sin más -se lamentaba-. Lo difícil es ganarlo haciendo algo a lo que valga la pena dedicarle la vida

…el azar o su pariente de gala, el destino… quizá debiera decir que el libro me había adoptado a mí

Un secreto vale lo que aquellos de quienes tenemos que guardarlo

Los regalos se hacen por gusto del que regala, no por mérito del que recibe

Contemplando un futuro tan amplio y luminoso como aquella avenida, y por un instante pensé que no había más fantasmas allí que los de la ausencia y la pérdida, y que aquella luz que me sonreía era de prestado y sólo valía mientras pudiera sostener con la mirada, segundo a segundo

Probablemente un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos

… lo que cuenta a veces no es lo que se da, sino lo que se cede

Los libros son espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro

Los recuerdos son peores que las balas

El destino suele estar a la vuelta de la esquina. Como si fuese un chorizo, una furcia o un vendedor de lotería: sus tres encarnaciones más socorridas. Pero lo que no hace es visitas a domicilio. Hay que ir a por él

A veces nos creemos que las personas son décimos de loteria: que están ahí para hacer realidad nuestras ilusiones absurdas

Alguien me dijo una vez que en el momento en el que te paras a pensar si quieres a una persona, ya has dejado de quererla para siempre

Como quien escapa a través de las páginas de una novela, porque aquellos a quienes necesitamos amar son sólo sombras que viven en el alma de un extraño

Cuando muera todo lo que es mio será tuyo, menos mis sueños

Quien quiere de verdad quiere en silencio, con hechos, nunca con palabras

Su mera presencia se me antojó una estratagema propagandística en favor del vacío moral del universo y la brutalidad mecánica con que éste destruía las piezas que ya no les resultaba útiles

Hablar es de necios, callar de cobardes y escuchar de sabios

Ambos se preguntaban si habían sido las cartas que les había servido la vida, o si había sido el modo en que las habían jugado

Las casualidades son las cicatrices del destino

Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas

En el instante en que te detienes a pensar si quieres a alguien, le dejas de querer para siempre

La vida suele brindarnos aquello que no buscamos en ella

No hay lenguas muertas sino cerebros aletargados

La madre naturaleza es una grandísima furcia

Genio y figura: No hay genio sin figura; ésa es la triste realidad de estos tiempos faranduleros

(En un asilo) Juanito sólo sabe tirarse pedos y ésos lo único que saben es reírselos y aspirarlos. Como ve, aquí la estructura social no es muy diferente a la del mundo exterior.

Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo

No hay segundas oportunidades, excepto para el remordimiento

El tiempo pasa más aprisa cuanto más vacío está

Las palabras con que se envenena el corazón de un hijo, por mezquindad o por ignorancia, se quedan enquistadas en la memoria y tarde o temprano le queman el alma.

Las grandes glorias de las que se vanglorian muchos, palacios, factorías y monumentos, insignias con las que nos identificamos, no son más que cadávares, reliquias de una civilización extinguida

(«Es que la gente es mala..») Mala no; imbécil, que no es lo mismo. El mal presupone una determinación moral, intención y cierto pensamiento. El imbécil o cafre no se para a pensar ni a razonar. Actúa por instinto, como bestia del establo, convencido de que hace el bien, de que siempre tiene la razón y orgulloso de ir jodiendo, con perdón, a todo aquel que se le antoja diferente a él mismo, bien sea por el color, por creencia, por idioma, por nacionalidad, o por sus hábitos de ocio. Lo que hace falta en el mundo es más gente mala de verdad y menos cazurros limítrofes

El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la de la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello porque sabía que el milagro sólo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se desvelaban, huían para siempre. Mil veces he querido recuperar aquella primera tarde en el caserón de la avenida del Tibidabo con Bea en que el rumor de la lluvia se llevó el mundo. Mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo del que apenas puedo rescatar una imagen robada al calor de las llamas

Es como la marea, ¿sabe usted? —decía, ido— La barbarie, digo. Se va y uno se cree a salvo, pero siempre vuelve, siempre vuelve… y nos ahoga. Yo lo veo todos los días en el instituto. Válgame Dios. Simios es lo que llegan a las aulas. Darwin era un soñador, se lo aseguro. Ni evolución ni niño muerto. Por cada uno que razona, tengo que lidiar con nueve orangutanes

Las mujeres, con notables excepciones, son más inteligentes que nosotros, o cuando menos más sinceras consigo mismas sobre lo que quieren o no. Otra cosa es que se lo digan a uno o al mundo. Se enfrenta usted al enigma de la naturaleza. La fémina, babel y laberinto. Si la deja usted pensar, está perdido. Recuerde: corazón caliente y mente fría. El código del seductor

Quiero volver a ser un hombre respetable, ¿sabe usted? No por mi, que a mi el respeto de este orfeón de monas que llamamos humanidad me la trae flojísima, sino por ella

Las palabras con que se envenena el corazón se quedan enquistadas en la memoria, y tarde o temprano queman el alma

La televisión amigo Daniel, es el Anticristo y le digo yo que bastarán tres o cuatro generaciones para que la gente ya no sepa tirarse pedos por su cuenta y el ser humano vuelva a la caverna, a la barbarie medieval, y a estados de imbecilidad que ya superó la babosa allá por el pleistoceno. Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo

Conserva tus sueños, nunca sabes cuando te harán falta

Odiar es un talento que se aprende con los años

—No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?

Del libro «La Sombra del Viento», primer libro para adultos de Carlos Ruiz Zafón
Fuente: wikiquote

Autor: Janmi

Janmi es un informático entusiasta de la ciencia ficción, el diseño gráfico, el universo de Tolkien, fantasía épica y otras cosas frikis. Apasionado por la tecnología, ya sea desde el punto de visto técnico, domótico, funcional o de diseño.