Libros Electrónicos: la magia de la inmediatez

Hasta el año 2011 fui un tanto reacio a la lectura de libros electrónicos (aka eBooks). La magia del papel, acariciar sus portadas, el olor al abrir un libro y acercar la nariz entre sus páginas, verlos perfectamente colocados por género y cronológicamente en las combadas estanterías modelo Billy de Ikea…

Yendo un paso más allá, en los tiempos en los que Internet estaba en pañales y sonaba a módem de 56K (o menos), la información no fluía como hasta ahora. Muchas veces las novedades literarias tenían un factor sorpresa al llegar a las librerías y descubrirlas, y otro desesperante al no saber nada.

En la era actual, la información fluye como un tsunami hasta tal punto que lo complicado es filtrarla para dar con lo que realmente quieres. Eso sí, si te gusta una temática, te será facilísimo seguir páginas corporativas de editoriales, blogs de los propios autores, búsquedas en Google, blogs de reseñas de libros o incluso de los géneros en concreto que te gusten, cuentas de Twitter a las que seguir, portales de eCommerce como La Casa del Libro o Amazon desde donde comprar libros y enterarte de novedades, canales RSS con las temáticas que te gusten para crearte tu propio feed de noticias personalizado, alertas de Google, automatismos gracias a IFTTT u otras plataformas, etc… Vamos, que si no te enteras de algo nuevo que te interesa es porque no te has molestado en mirar, buscar o filtrar.

Si bien empecé con un lector de libros electrónicos (e-reader) que se vendía en España en aquel momento llamado Papyre, fue el cambio al Kindle de Amazon (Kindle 4) el que marcó la diferencia.

Aunque era una pena que no leyera libros en el popular formato epub, esto se solucionaba rápido empleando la aplicación de escritorio “Calibre”. Así mismo, la propia tienda de Amazon ofrece una infinidad de libros y un servicio de suscripción.

Toda esta entrada ha surgido, a modo de reflexión, a raíz de un caso muy concreto. El año pasado me decidí por leer la maravillosa novela de ciencia ficción “La Quinta Estación“, volumen I de la trilogía “La Tierra Fragmentada” de N.K. Jemisin. El libro me encantó, y me puse a devorar todos los libros de la trilogía en formato digital:

  1. La Quinta Estación (Premio Hugo a Mejor Novela 2016)
  2. El Portal de Los Obeliscos (Premio Hugo a Mejor Novela 2017)
  3. El Cielo de Piedra (Premio Hugo a Mejor Novela 2018)

Sí, lees bien, tres premios Hugo a mejor novela seguidos. Tendía que indagar en la Wikipedia y los ganadores de Premios Hugo, pero no sé si esto ha pasado antes (al menos consecutivos). Algo tiene que estar haciendo muy bien N.K. Jemisin para haber recibido estos reconocimientos y las alabanzas de los lectores.

Devoré los dos primeros volúmenes el año pasado y cuando fui a adquirir el tercero, me di cuenta que aún no había sido publicado en español. Busqué en Amazon, y descubrí que “El Cielo de Piedra” tenía prevista su publicación en la lengua de Cervantes a principios de Enero de 2019. Sin pensármelo dos veces, hice la pre-compra / reserva para la versión Kindle por menos de 10 € y me marqué la fecha en Google Calendar.

Hoy 10/01/2019 es el día en el que sale a la venta en español. Ayer por la noche no había novedades en mi dispositivo Kindle pero a las 0:00… ¡PUM! En unos segundos descargó y destacó con la etiqueta que lo identificaba como “nuevo”.

En ese momento pensé en cómo habían cambiado las cosas desde el desconocimiento de la época de Internet en Pañales hasta hoy en día. La ilusión que me hizo a las 0:00 fue muy distinta. Una magia anticipada y propiciada con la inmediatez. Si bien el libro de deshumaniza y despersonaliza ya que físicamente, al estar todos en el mismo dispositivo, son todos iguales… El momento de alegría y magia sigue existiendo, sólo cambia el formato y el lugar.

No pude dejar pasar la oportunidad de leer algunas páginas y disfrutar con la conclusión de la trilogía “La Tierra Fragmentada”.

Los tiempos han cambiado y la magia de la lectura, en el entorno digital, se ha adaptado.

Autor: Janmi

Janmi es un informático entusiasta de la ciencia ficción, el diseño gráfico, el universo de Tolkien, fantasía épica y otras cosas frikis. Apasionado por la tecnología, ya sea desde el punto de visto técnico, domótico, funcional o de diseño.